El juego que protagonizaron Alemania y Uruguay recordó a los partidos de recreo escolar. A todo o nada, alocado, "recochero".
¿Debía jugar Klose? Algo me hace pensar que no quería romper ese record en un partido de 3er lugar. Como un asterisco quedaría en los libros de historia, el eclipse a Ronaldo sería parcial y no cegaría nuestras miradas.
Low también dio a su equipo sentido de justicia al poner a gente que había llamado. Una oportunidad para ciertos suplentes.
Uruguay hizo lo suyo. Terminó el partido estrellando un impresionante balón en el palo. Diego Forlán, tremendo futbolista. Uruguay, tremendo corazón. Perdió este partido pero se ganó el corazón de su pueblo, no cabe duda de que serán recibidos como héroes.
Ya se acaba el mundial, asoma la tristeza de ver una fiestota terminar.
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