viernes, 26 de diciembre de 2008

Somos libres

El estado mental de proteger nuestro estatus como “el más veces campeón” ha sido quebrantado, ahora no protegemos nada, luchamos por algo grande otra vez y esto nos debe liberar de pensar en la caza inevitable de nuestros rivales, enfocándonos en la lucha profesional y seria por el privilegio único de ser el más ganador... Una vez más.

Con la estrella número trece del América de Cali años de miedo llegan a feliz término para Millonarios y la gente que lo siente como suyo. En este momento, como la mayoría de equipos del país, no tiene nada de qué alardear y siendo esta una posición inédita debe significarle un nuevo arranque. Claro, ha ganado trece estrellas también, claro, las ganó primero, pero ya no sirve de nada perder tiempo pensando en detalles idiotas, de ser ese el caso nos veremos el próximo semestre diciéndonos que en algún momento fuímos los más ganadores. Que no se nos engañe, todavía lo somos, pero lo compartimos. La historia de las estrellas está para evaluar números y no parar comparar momentos.

Pero siendo realistas, las memorias de Di Stefano, Pedernera, Willington, Brand, las memorias de Juárez, Iguarán, Gambeta acaban de ser guardadas en el cajón por el rojo americano, exigiendo que nuevas historias se escriban. No significa que no existan ni que dejen de ser extremadamente valiosas pero hasta no retomar el lugar desde donde se puede alardear no podemos como seguidores del equipo apelar a ellas, hemos perdido ese derecho por aguantarnos 20 años de fracasos deportivos.

Esto, así suene extraño es algo bueno. Del miedo no se genera nada excepto el fracaso y como institución, plagada de corrupción y de malos manejos deportivos durante años, Millos es la muestra. Del hambre de triunfo, la calidad del futbol y la mentalidad tanto de técnico como de grupo surgen equipos ganadores, pero debe existir como mínimo una visión desde arriba o un sistema de inferiores (o caza talentos) que alimente la máquina de fútbol que tan pobre lució en esta y la anterior década.

Aún así la cabeza gacha no se debe tener, es importante el momento porque debe constituír una nueva actitud, una que evite ser cerrada frente a cierta radicalidad. Cosas en el equipo deben cambiar, su hinchada por ejemplo. Durante mucho tiempo lo bueno de Millonarios ha sido su gente, pero su gente debe asumir responsabilidad. Cómodamente, sigue yendo al estadio, apoyando las arcas de dirigentes que no se han preocupado por crear una unidad seria y completa (de esas que SÍ puedan aspirar a ser campeonas), de jugadores que no sienten el hambre de ganar aquí pero cobran de primeros un cheque mes a mes. Un producto digno de la hinchada que lo acompaña será presionado a suceder cuando la hinchada deje de alimentar la fuente del comfort administrativo. Cuando a todos nos de hambre, hinchas, jugadores y dirigentes.

Mucho tiempo llevamos renegando de la incapacidad de como equipo ganar cosas importantes. Ahora, como lo fue en el primer título disputado se trata de ganar un título, ya no por sumar a nuestra diferencia sino por diferenciarnos de nuevo, uno a uno, paso a paso.
Agradezcamos a lo alto porque desde ya somos libres del yugo de la mediocridad en que hemos vivido dos décadas completas, nuestra historia acaba de cambiar y depende de nosotros darle el giro que se necesita. El de apoyar si el equipo se gana el respeto y el de protestar si la corriente sigue su tendencia actual.

domingo, 10 de agosto de 2008

¿Pantalla por liebre?

Escapa a la razón, sencillo como eso. Escapa la lógica, escapa el propósito, escapa cualquier viso de sensatez. Si alguien me pregunta por qué la pantalla del Campín es tan subutilizada y pretende que mi respuesta tenga algo de lógica está en el lugar equivocado. ¿Por qué?
¿Es nuestro yugo sufrir del síndrome “gato por liebre” por los siglos de los siglos?
Estudiemos el caso y analicemos los pro y los contras de esta nueva pantalla, estableciendo paralelos con el antiguo tablero del Campín, que más honesto no se pudo presentar mientras duró activo. Encendido a medias, demostrando el encantador show del bombillo fundido al lado del que a duras penas prende.


El viejo tablero del Campín gana el combate sin mayor lucha pues si hago el rápido balance de cosas que el tablero ha hecho por mí no hay punto de comparación. Puedo enlistar como un vital numero Uno que el viejo tablero me enseñó a cantar parcialmente el himno de Bogotá, sembrando algo de cultura ciudadana en mí. Habiendo salido de un colegio bilingüe al que le importaba poco esta ciudad y su himno, el viejo tablero -alimentándome las letras hasta que fueron entrando- llenó el hoyo de Bogotaneidad que me hacía falta. Que necesitaba.
Viejo tablero Uno, Nuevo tablero Cero.

El nuevo tablero me muestra incontables veces los mismos tres ángulos de las chicas Águila. Una y otra vez, una y otra vez. De paso, dañando las oportunidades de que la gente vea a las porristas. Nuestras chicas de verdad. La primera vez que se vieron las chicas águila en la pantalla, eran una novedad y morbo permisible; después de 3500 veces consecutivas han pasado de ser mis objetivos sexuales a ser mis objetivos militares. Buen trabajo Águila, odiamos a tus chicas ahora. Buen trabajo Águila, ahora pido Pilsen.

El flamante tablero nuevo ha logrado desplazar aparte (aunque quizás ni siquiera por su culpa sino de quienes lo administran y desperdician) el antiguo grito de gol que caracterizaba el “gol en otra plaza”. El famoso “guuuuuuoooooooo.. la rumba de gol..” tan típico como la lechona. Era ambiental, era informativo, era IMPORTANTE escucharlo. Pero supongo que la gente que gerencia el nuevo tablero considera positivo que ahora sea necesario adivinar de suerte cuando mirar al tablero para saber si hay goles en otras plazas. Un absurdo enorme.

Señores, se necesita el audio, es vital para vivir la fecha a fondo. ¡Devuélvanlo!

Ahora, al tema de fondo. El antiguo tablero no tenía la capacidad de mostrar video. El antiguo tablero no daba pie ni para tanto debate ni para tanta frustración. Quizás podía mostrar el reloj de juego y no lo hacía, seguro. Pudo ser mejor utilizado pero mientras lo vi funcionar le aprecié más de lo que le critiqué; cosa que no me sucede con la concesión comercial de cerveza Águila llamada nuevo tablero electrónico.

Empecemos diciendo que no pedimos lo imposible, una transmisión en directo del partido no tiene sentido. Repeticiones de fueras de lugar y goles dudosos no se deben considerar. Pero jugadas bonitas, curiosidades en la hinchada, ¿no valdría la pena enaltecer? Para evitar el debate de los goles dudosos, que no se considere repetir los goles pero no nos neguemos la oportunidad de hacer de el show que estamos viendo una fuente de material para resaltar en una pantalla de alta tecnología; que hace al hincha más parte de la experiencia del fútbol espectáculo y le ayuda a sentirse mejor por el dinero que está pagando por su boleta.

Sí, el hincha es feliz si su equipo gana. Pero eso no significa que no se le pueda dar más, porque a veces se gana y a veces se pierde. Es posible que una buena experiencia de estadio logre subsanar algo de la amargura de perder. Incluso sin necesidad de recurrir a uso de imágenes en vivo, podría lucharse por hacer una buena compilación de goles de Millonarios, o de Santa Fe, históricos, o recientes. Podría simplemente ofrecerse algo más que las alineaciones con foto (que si bien son algo novedoso, presentan un diseño básico que hace lucir chico al equipo) y las chicas Águila.

¿Implica esto gastos astronómicos? Es probable, pero si no es viable ahora, que se planee viable luego. El uso de esta pantalla es vergonzoso y en vez de generarme orgullo por mi estadio y mi equipo me genera aversión y frustración, me da la impresión de que una vez más me metieron Gato por liebre...

jueves, 7 de agosto de 2008

Calientes Pelotas

Las dos figuras más grandes en jamás honrar a los seguidores colombianos con su presencia y triunfos en la gran carpa se han enfrascado en una lucha callada. ¿De qué es esto muestra? Tristemente, de que el nivel de inmadurez de nuestros peloteros alcanza proporciones tan absurdas que llega a representarnos como lo que somos, una nación incapaz de comunicarse respetuosamente, dividida por plata y regionalista por joder.


Usted como ser humano debe tener algo claro en su cabeza, la lección primordial de la vida es no pedirle peras al Olmo, ya que no las da. Así pues, cuando la gente de un Olmo se comporta como gente de ese Olmo no hay de qué sorprenderse. Las cosas son como son, la gente es como es.

Nuestro país derrocha talento y belleza pero se parte en 37 opiniones irreconciliablemente mal expresadas a causa de regionalismos y total carencia de comunicación respetuosa. Si algo debemos cambiar es eso, es saber establecer las reglas del juego bien, saber hablar, saber escuchar. Suena básico, pero cualquier cosa básica encuentra complicaciones cuando enfrenta intereses, económicos o de cualquier otro tipo.

El microcosmos de Colombia, el Olmo, ahora salta a la luz a través de sus dos beisbolistas íconos. De sus familias, de sus valores, de sus intereses. Inocente aquel que creyó que nos salvábamos al menos en esa Base. Un reportaje norteamericano, difícil de proponer como mentiroso (a pesar de lo que el creíble Don Edgar Perea dice), nos pone una verdad de frente, hay confrontación, hay desconfianza. Hay un lado y hay otro, viendo las cosas de manera tan distinta que no se quieren sentar a hablar. Uno siente que hay malentendido, el otro siente que hay ofensa maliciosa.

Cuando los reportes salieron a luz (http://sports.espn.go.com/espnmag/story?id=3356524), los fanáticos colombianos a quienes nos importa el béisbol, entramos en un pequeño trance mental. Nos preguntamos por unos segundos cómo era eso posible. Luego nos dijimos “ah”, y la ecuación estaba resuelta. Ciudades distintas, ciudades rivales, y plata de por medio. Tan predecible como expuesto cierto. El cliché expuesto, el cliché cierto. Que mala cosa.

El béisbol en Colombia está condenado así, porque ellos son nuestra esperanza de verlo crecer. Sin los dos campeones mundiales unidos como un frente este deporte seguirá corto en el país, dejándose a sus raíces ultra futbolísticas. No digo que tenga nada de malo el fútbol, pero en mi corazón tengo espacio para más de un deporte. A pesar de la inmadurez de los futbolistas colombianos sigo hincha del fútbol colombiano, pero quería en el baseball ver algo distinto. Le pedí peras al Olmo, y él respondió con lo mismo. Obvio.

El delirio de poder, de importancia. El orgullo nos va a acabar. Aplica en las oficinas, aplica en los gobernantes, aplica en los hogares. No ver lo importante.

El sentirse parte de un momento histórico único, en que dos grandes ligas colombianos, ambos ganadores de anillo podían impulsar al deporte en su país natal a otro nivel, parece que nunca sucedió. Una pera grandísima.

Ahora, con la controversia más que abierta, luchándose en la misma división, y batallando contra inicios más que negativos de sus equipos veremos qué tanto pueden revertir una posición en la que jamás habían estado. Una posición que los mira en lo deportivo y en lo extra-deportivo. Enfocados en la adversidad de situación deportiva y pública.

Ha pasado un mes de temporada y los números exponen que ha resultado difícil llegar a un nuevo equipo con altas expectativas (ambos lo hicieron) y ver resultados mediocres. Edgar batea de .280, 11 puntos menos que su promedio vitalicio, con 3 jonrones y 18 carreras impulsadas pero lleva ya tres errores defensivos. Orlando rodea un .209 de promedio con Un jonron y 5 carreras impulsadas con un error defensivo. Al bate realmente callado, sólido en su defensa.

No podemos decir que son causantes de los malos inicios de sus equipos pero así resulte atrevido, ese mico en la espalda debe ser difícil de ignorar: No están produciendo al nivel de sus capacidades. Confiamos en que, siendo peloteros de increíbles talentos ofensivos y defensivos demostrados en el pasado reciente, regresen a sus fueros y hagan parte de las razones por las cuales fueron llevados a estos equipos. Dar Hits claves y entregar ritmo a sus escuadras. Faltan todavía 5 meses de béisbol.

Pero mas temprano que tarde deberían, sólo como consejo, recordar la gran escena, darle importancia a lo importante, aclarar sus mentes, sentarse, respetarse. Insúltense primero si quieren, pero háganlo y después escúchense. Lleguen a un acuerdo, son adultos.
Son Iconos.

Podría en algo ayudarles a recuperar ese ritmo perdido y darse bien a sus equipos e hinchas.

Y darle algo de ejemplo a este país… e impulso a este genial deporte que tan bien saben practicar, y sólo por callar ciertas bocas, peras al olmo.

Es Colombia en la Copa...

Resaltar en el ámbito del “dicho-carreta” en el fútbol Locombiano es remarcable, valga la pena aclarar, pues la categoría se comparte con miles de otros fuertes mitos como
“Colombia tiene la 9na liga del mundo” y “el jugador colombiano está madurando y dejando de emborracharse cada que puede”.
Todos suscitan, cada UNO, un artículo y una opinión, pero este es especial tanto por su sonoridad y su increíble radio de duración/repetición como por ser al final carreta, parcialmente…
¿No tiene sentido? Exactamente.
A través de estas letras trataremos de esclarecer intenciones y alcances de tan polémico dicho/slogan tan nuestro como el ajiaco y tan polifacético como un paisa-costeño con algo para vender.

Con la venida de cada nuevo año y de una nueva Copa Libertadores, aparece esta joya de dicho-carreta, se confirma inmortal, y después de dos décadas con los colombianos es tal su poder que ciertos congresistas consideran llevar un proyecto de ley para instituirlo como frase del escudo Nacional (cuyo rediseño en el Senado debería ser de gran prioridad estos días de patria-política) aunque modificándola a
“Colombia es Colombia en la Copa”.

El dirigente del club colombiano en Copa no recibe, no ha recibido y no recibirá ayudas de calendario, aplazamientos normales para un club que representa a un país. “el que se lo gane es Colombia en la Copa, ¡Pero por su lado!”.

Sería interesante que algún día Caracol revelara sus envidiables ratings de Copa Libertadores, y en aras de mejorarlos aun más intentara un nuevo approach frente al tema. Por ejemplo lanzando una campaña distinta con la finalidad de elevarlos. Partiendo de que aquí los medios no educan a nadie, ni siquiera en patriotismo, si vamos por el rating, vamos por TODO el rating. Si los noticieros se aferraran a verdades para publicitar BIEN las trasmisiones de su propio canal, dirían “esta noche, 8:30 PM vea y disfrute viendo a Nacional sufrirla en la copa”, sólo para apelar a mitad del país que lo ve por esas razones. Pero es imposible pensarlo. Es simplemente antipatriótico, pero ya no más con esto. No más con el slogan eterno.

El hincha colombiano, en un porcentaje alto, no quiere ver a sus equipos rivales de casa ganando internacionalmente. Bueno, depende del equipo, depende de la circunstancia… “Nacional o Cúcuta son Colombia en la Copa… cuando nos conviene”.

La Copa Libertadores es suficientemente atractiva como para sobrevivir sin necesidad de añadírsele un tinte de seguridad Nacional. Por eso Fox adquiere los derechos, muestra todos los juegos exceptuando los de equipos de aquí. Por eso Caracol hace lo mimo con el nicho que puede cubrir. Es lucro, es audiencia, ¡Es segura!

La publicidad de Fox es mejor, lo digo. Más real, fresca y futbolística. Se ciñe más a las diferencias y necesidades de cada equipo qué de dónde son. Se presenta joven y energética, con música rock de fondo. No tengo nada contra la cumbia (que era lo más interesante del tinte patriótico), pero, ¿podemos darle un tinte más joven y ágil aquí? Sin copiarnos, sólo hacer algo nuevo, ¿algo bueno?

Espero no sea parte de una estrategia planeada basada en que si Fox se publicita como el canal joven y futbolístico redentor de la unidad deportiva Latinoamericana, aquí combatimos con un “Colombia tu papá, en la Copa!”. Se puede discutir que Fox es canal de Cable que tiene más presupuesto para hacer mejores cosas, pero esta manera “dicharachera” manera de ver las cosas nos mantiene enfocados en una identificación de pueblos irreal y no en el fútbol. Nos mantiene abajo como pueblo no salir de nuestros encasilles viejos. Son muestra de una falta total de calidad a la hora de vender un producto. Ya no más con esto. Siglo XXI señores.

El Once Caldas, un equipo que entre las hinchadas grandes de Colombia no genera mucha pasión (por no decir Rechazo, que sería la verdad) logra unificar a muchos hinchas en su camino hacia la consecución de la copa, se enfrenta al Boca Juniors y lo vence, el triunfo es de todos los hinchas del Once, y de muchos de otros equipos. Para mucha gente el dicho fue cierto esa noche, era Colombia o Argentina, pero porque había fiesta de por medio. ¿Es la fiesta tan poderosa para todos?

El fútbol es curioso, y vale la pena revisar la historia de los comportamientos antes de cerrar este estudio sobre el slogan eterno. Porque decíamos que era parcial y no cabe duda de ello. Pero hay que saber que el fútbol es un juego de conveniencias, y de celebraciones. Cuando un equipo Colombiano llega a momentos decisivos, finales, semi-finales, muchos de los hinchas a morir se vuelven veletas al aire, al servicio de una patria que de motivo para celebrar algo que su equipo no ha podido lograr.

¿Es el dolor tan poderoso para todos? El Cúcuta deportivo en enorme campaña llega a semi-finales del torneo, pierde inexplicablemente en unas condiciones en las que no se ha debido jugar. La derrota, a fin de cuentas, queda en los corazones de los hinchas de Cúcuta. Sólo ellos recordarán el dolor especial que da un derrota así. Sólo los hinchas de Once o de Nacional saben que se siente. Son ellos lo que la han ganado y por eso sólo ellos lo saben.

Espero el Senado apruebe la frase y rediseño para el escudo de nuestra linda patria,
pero haciendo la aclaración que hay que ponerla completica:

“Colombia es Colombia en la Copa, Cuando puedo rumbear rico después si gana!”

Mario

Pérez explora la relación de Mario Vanemerack con la pasión y fe Cristianas exponiendo como Él, y sólo Él sufre por todos los pecadores azules… Sirviendo la mesa de críticas a un conjunto de medios hipócritas y una sociedad torcida que tontamente delega al fútbol su escenario educativo.


No dejes que tu pasión te lleve al suelo Mario, quizás tú no tienes el poder de resucitar.

Tu trabajo es sólido, es serio, tomas en corazón que un Club así necesita de más que un técnico. Necesita de un hincha, necesita de alguien que trasmita a las tribunas que si el equipo pierde, él pierde. Alguien a quien le duela personalmente. Ahora bien, debe haber límites a tus arranques, pero no sé cuales son, pues siento que tus arranque son mis arranques. Dentro, al perder, quiero patear la puerta, quiero mal-palabrear al juez (si se lo merece aún más). Todos queremos en el fondo, pero sólo tú lo haces y pagas, y seguirás pagando por ello.

Por fuera, el mundo de lo correcto políticamente te reprocha, te dice salvaje y maleducado, loco y demente; pero nosotros, los azules dolientes de título y espíritu, no te juzgamos, te compadecemos por la avalancha de estiércol que recibes por ser como el resto de nosotros y más. Por ser ese que jugó para Millonarios, se enamoró de Millonarios, lo adoptó como suyo, y ahora, años después, como técnico lo conduce.

¿Implica eso que escribo que siempre esté de acuerdo con lo qué haces con el equipo? En absoluto. ¿Implica que no te he mal-palabreado? No hay manera. ¿Implica eso que actuaría como tú o pensaría en hacerlo alguna vez? No hay manera DOBLE. ¿Implica eso que te respeto porque hacía mucho nadie mostraba tan abierta y locamente ese dolor maravilloso que es ser azul? Sin duda.

Yo te apoyo en silencio, y en esta columna, pero puedo hablar sólo por mí. Soy un extraño apóstol al que se tildará de irresponsable, uno que no te considera un profesor, que te considera un técnico-hincha, una especie rara, una especia perseguida y ejecutada por su desbordante actitud. Casi como un hombre lobo que hasta ahora tiene al equipo luchando clasificación en uno de los torneos más bravos en años.

Mario, cometes el pecado que todos quisiéramos cometer, y por ende, lo anulas. Verte enloquecer más que yo sólo me hace sentir mejor, y por ningún motivo me hace querer golpear a alguien, destruir algo. Eres el redentor, por tus pecados el resto salvados estamos sabiendo que ese que maneja al equipo tiene las “agallas” para hacer saber cómo se siente, cargándose a cuestas en el proceso, la sanción más dura hasta la fecha para un técnico en Colombia. Una puerta, un locker y una reincidencia te otorgaron esa distinción. Eso, claro, y tu incontrolable pasión.

Puede que exista algo como ganar un título de manera más clásica y tranquila, pero cuando estamos jugando con dos décadas sin títulos del equipo más ganador de este país, ¿Me hablan de protocolo y glamour?

Pero claro, hay que pensar en grande, hay que pensar con responsabilidad y con la sociedad en la cabeza… ¿Qué pensarán los niños? ¡No más Violencia en Colombia! Ojala los violentos de este país se limitaran a romper puertas que luego TENGAN que pagar de un sueldo junto a una poderosa multa. No hablamos de chantajes ni machuques cómo los que día a día vemos en el poder, hablamos de una multa legal, “lo rompes, lo pagas el doble, X veces si quieres”. Un técnico de fútbol, repito, es un técnico de fútbol, no un profesor, no un multiplicador de paz. Eso no viene en el contrato. Claro, quizás en el contrato dice que el técnico tiene que ser embajador de la institución. Bien, si la institución lleva años en el dolor y frustración, ¿porqué no representarla con dolor y frustración? ¿Muy cierto para admitirlo? Seguro que sí, es el pecado de las relaciones públicas, pero sólo por ser verdad, sólo por ser una representación fiel.

“El fútbol, es así” dicen los futbolistas, los periodistas, y esto no es gratis, es que EL FUTBOL ES ASI. Lo lindo y lo crudo, lo idealizado y lo que a fin de cuentas es real.

La educación, el ejemplo, por eso te reprochan y quieren adiestrar a las patadas eléctricas Pavlovianas. Porque tú Marito, representas el peligro de alguien demasiado apasionado por algo. El peligro que esa pasión desbordada se salga de control, de que sea pegachenta, y como un fuego en bosque seco se propague por las masas que los mismo canales que te atacan mantienen ignorantes. No queremos que denuncies nuestras falencias de educación Marito, no queremos que desnudes nuestros vacíos sociales, por eso te tenemos que condenar, pedir que recapacites, de que dejes de ser tú. Que te comportes…
Por eso tendrás que a fin de cuentas alejarte, eres así y no vas a cambiar, quizás todo esto va para pedirte que no lo hagas, cambiar.

No tendrás otra opción que irte, repito, pero cuando eso suceda ojala hayas metido a los jugadores en el arca en el que navegamos, en un río muy revuelto, el resto de nosotros. La tribu de animales azules de la cual indudablemente siempre harás parte.