
No es una locura decir que quienes juegan playstation, y disfrutan de horas aferrados a un control y un juego increíble de fútbol, traducen sus creencias futbolísticas en su manera de jugar. El estilo se refleja, y esto hace de la experiencia de jugar en línea o junto a amigos algo tan interesante.
Tal como un una copa internacional, o local, se ven plasmados estilos, en la máquina -para quienes se le toman en serio y con pasión- pasa igual.
Personalmente, siempre jugué con la creencia que Mourinho predica. Si atacamos, la tocamos y subimos como bloque, si defendemos, defendemos todos, como bloque. Soldados, carreteros, sacrificados convencidos. Es mi manera de verlo. Mi hermano, gran rival personal con quien alternamos paternidades, predica otro estilo. Su estilo es el del gol a toda costa, en el de la confianza en sus delanteros y sus gambetas. Es muy talentoso para esto, pero cuando logro neutralizarlo, se frustra, tal y como el Barcelona se vio frustrado hace unos días, mientras Inter le aplicaba el "mejoral" de darle la pelota, y cubrirle con constancia todos los espacios de creación. (Anoto, tal como el Barcelona, si te encuentra en un mal día mi hermano te clava 4 goles, fácil).
Entonces exalto el esfuerzo colectivo de los equipos de Mourinho, y claro: la descomunal atajada de Julio Cesar en la única messiánica intervención, que hubiera cambiado el rumbo del partido y del resultado. Sin lugar a dudas la atajada del año en lo que a mí respecta.
Este tipo de fútbol no es el más vistoso, el agua moja, el cielo es azul. Pero que satisface, satisface. Para quien lo mira por tele, y no lo entiende como una opción puede resultar nefasto, feo, pero para quien logra llevarlo a cabo, frente a un equipo que acaba de ganar la triple corona el año pasado, y entre sus filas cuenta con el enano (escurridizo y houdiniezco en desapariciones inesperadas Messi) es algo que vale la pena remarcar.
Nadie parecía recordar que el Inter de Mourinho había hecho lucir horrible a Chelsea, lo había maniatado y frustrado, le había cerrado los caminos, y consecuentemente eliminado. Pareció normal porque pasó desapercibido, pero ojo, Chelsea es un gran equipo, con variantes e individualidades. Con un recorrido que lo ha llevado a estar entre los 4 mejores de Europa y los dos de Inglaterra por más de media década ya.
Claro, Chelsea no tenía a un Messi que ante débiles defensas como la de Arsenal anotaba cuatro veces y se endiosaba a los ojos del mundo. No tenía una triple corona, Chelsea en cuestión de títulos netos (léase resultados) no era el Barcelona... pero si alguien se acercó a romper ese sueño del triplete, fue Chelsea, equipo al que eliminó el año pasado tras dos empates.
Así que la marea ya estaba relativamente servida para que algo pudiera suceder. Mourinho ya había probado que en su cabeza no temía plantear partidos para neutralizar al otro, y liquidarlo. Repitió la dosis... repito, con la ayuda de la atajada del año. Y ahora, un Inter sin italianos en su 11 titular, y con el Pepe a la cabeza irá por la copa contra el duro de roer Bayern de Van Gaal. Maestro contra alumno, ambos por ver quién se anota en los libros de historia como único en ganar la copa con dos equipos distintos.
Y Robben, y Schneider, jugarán en Madrid de donde salieron en términos frustrantes, y dibujarán el marco de la redención futbolera. ¿Será un partido lindo? Probablemente no será vistoso, pero apretado, cerrado e intenso seguro. Para quien respeta el marco de una final y de los esfuerzos hechos para llegar a ella, será interesante de ver... Y quién sabe, quizás sea el concierto de Robben, o de Shneider, o de Olic o de Milito, hay gente por ver, hay fútbol intenso por jugar.
Más allá del resultado, sé que me gustaría jugar a la playstation con Pepe, creo que serían partidos cerrados, de dientes apretados, de intensidad. Otro lindo aspecto de la play es que genera en los jugadores sentimientos muy propios de la actitud en la cancha... La habladuría, la psicología barata, y no tan barata. Es parte del color del fútbol.
Si Pepe y yo jugáramos, habiendo tenido el mismo nivel de entrenamiento, creo que le ganaría. Sin embargo, Guardiola pensaba igual, y miren lo que le pasó.