'Tacuara' Cardozo se encontró, sin haber sido protagonista ni de las eliminatorias ni del mundial, con el momento más grande del fútbol paraguayo. No supo administrar sus pulsaciones. Si Gyan fuera paraguayo, al menos fuerte y arriba habría fallado.
Cobró un penal suave y lo erró, y en ese momento se fue el tren de Paraguay. Se puede argumentar que Ilker Casilas lo tapó, y sí, hubiera podido lanzarse al otro lado. Sin embargo un cobro suave y sin dirección no se puede justificar. Menos si ese penal es el momento más grande de la historia del fútbol del país que representas.
España tuvo la pelota, pero Paraguay lo confundió casi todo el partido, y lo fue llevando a ese momento; ese resquebrajamiento en la defensa española por medio de Piqué, que sin reparos agarró el brazo de un jugador paraguayo en el área y dio un penal.
Y 'Tacuara', falló.
Luego vinieron momentos de película. España, casi en la siguiente jugada, obtuvo un penal, lo metió, pero tuvo que repetirlo. Allí falló. Pero ya el 'Tacuarazo' estaba dado. El gol de Villa sentenció el desperdicio. España, merecidamente, por haber metido el gol que Paraguay tuvo y dejó ir, se medirá a Alemania en las semis.
No jugó un buen mundial Paraguay, excepto en este último partido en el que se vistió de lo que más le gusta: el de un equipo guerrero contra alguien superior que quiere doblegarlo. Aplausos por una copa histórica.
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