Hace poco más de un año, proveniente del Boyacá Chicó, llegó el negro a La Plata. El técnico de momento (Madelón) no le tuvo mucho confianza, pero no se le puede juzgar por ello; el torneo estaba en marcha y Marco recién daba sus primeros pasos en las canchas argentinas... Así que se contentó con enviarlo a las reservas... Por su lado, Marco comenzó a ponerse a punto, tal y como era necesario para alcanzar su meta.
No tuvo nada que ver en el milagroso 3-0, que en los últimos minutos de la promoción del año pasado salvó a Gimnasia y Esgrima de La Plata del descenso. Pero benefició mucho de él: su temporada a venir en el fútbol de primera sería inolvidable.
Quién lo iba a pensar, en solo un torneo y a sus 19 años, Marco se elevaría como un goleador considerado y codiciado en el fútbol argentino. Si observamos con detalle su posición en la tabla de artilleros del Clausura 2010, su primer torneo completo como jugador de primera división, se nota que lo único que lo separa de Mauro Boselli son tres goles de penal. De haber pateado los penales de su equipo, Marco Pérez, en su primer torneo en Argentina, hubiera podido ser el goleador.
Puede ser atípico que este espigado flaquito tenga una cabeza fuerte. El jugador colombiano pierde fortaleza mental al volverse conciente de sus capacidades, pero resulta un buen augurio ver que "Sombra" Pérez sigue la tendencia contraria. Entre más enfoque recibe parece performar mejor.
Suena en el horizonte de River, Gimnasia se lo quiere quedar. En las tribunas del Bosque se cansaron de gritar "Negro Negro", sin viso alguno de racismo. En este fútbol el tono con el que te dicen negro cambia dependiendo de tu calidad. El racismo no aparece con el color de piel, aparece con la pobre capacidad futbolística. Y de esa Marco no tiene.
Llegaron los definitivos juegos de la promoción, y Marco terminó de demostrar su clase. A él le tocó meterle primero, y luego el segundo, él mantuvo a gimnasia y esgrima de la plata en primera división, pero no se vanagloria sólo. Marco es un jugador de equipo, sus declaraciones lo prueban, su actitud en el campo lo demuestra. Corretéa defensas cuando pretenden plantear, y los deja atrás cuando necesitan marcarlo. Marco celebra con sus compañeros y es cálido en su efusividad.
...y define con la sangre fría que mistifica a un goleador de raza. Ya demostró que su llegada a este fútbol no obedeció a la suerte, ni que su éxito es flor de un día. La pregunta ahora será hasta dónde podrá llegar? Nuestra predicción es que llegará tan lejos como él mismo se lo permita.
Espacio de exploración a la curiosidad deportiva que tanto tiempo de nuestras vidas consume.
jueves, 27 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Ícaro León, O "sin el pan y sin el queso".

Al minuto 43 llegó el gol de Inter. Naturalmente cayó como un baldado de agua gélida por toda la cancha de Quilmes. 3 minutos después el juez pitó el final, y el campeón defensor quedó eliminado del torneo.
La pelea entre Desábato y Abbodanzieri alimentó con insultos las gargantas frustradas de los hinchas de Estudiantes de La Plata, y a uno que otro arquero suplente del Inter que aprovechó para practicar su taekwondo. Él también quiso nutrir la fábula según la cual cada que un equipo argentino sale de la copa, se arma un "quilombo bravo".
... y entre comentarios de la vergüenza del episodio violento, segundos después, se pudo escuchar desde el periodismo televisivo "nada se le puede reprochar a este equipo".
¿Nada?
El escenario es el siguiente: un equipo con recambio, figuras, triunfos y partidos importantes en el 2009, en 2010 se jugó todo por el todo; quiso abarcar dos torneos, ganarlos ambos. Parecía tener como lograrlo. Luego, vino el desenlace que dictaminó las virtudes y las culpas.
A dos fechas del final del Clausura, estaba en la punta y a la vez luchaba en cuartos de final de la Libertadores. Todo para ganar, y todo para perder. Frente a un equipo que luchaba por mantenerse en primera (Rosario Central), Estudiantes dio el primer paso hacia la muerte anunciada... por las abuelas que desde siglos han dicho: "El que mucho abarca poco aprieta".
De todos los jugadores, a su capitán hay que responsabilizar de cambiar el curso de las energías. Verón lanzó un codazo irresponsable y se hizo expulsar en ese clave partido. Influyó directamente en el resultado: inspiró al portero de central, entorpeció la definición en las oportunidades de gol de su equipo. El capitán rompió el balance.
No es que este equipo no pudiera jugar sin Verón, pero no cabe duda de que la expulsión lo desequilibró. Con Verón en cancha ese partido no terminaba 0-0, y no hubiera importado si a última hora, en la Paternal, Argentinos Juniors no hubiera remontado un 3-1 arrebatándole punta y torneo.
En ese punto, mientras el plan de estirar la "mística del León" a niveles impensados implosionaba, es posible que Sabella pensara "cometí un error"; como Ícaro, el sol empezaba a ver lejos al sentir sus alas derretirse.
Me pongo en los pies de un hincha pincha. Claro, Verón lo dio todo siempre, y no se le puede tocar, es tremendo jugador. Y el equipo dio muestras de ser un tremendo equipo, incluso en sus duras derrotas. Aún así, queda el sabor de un año en el que teniendo uno de los mejores equipos de América (sino el mejor) se quedó sin celebrar.
Por quererlo todo, obtuvo manos vacías. No pan, no queso.
..."nada se le puede reprochar a este equipo", decían en televisión y quizás tuvieron razón.
Si bien Alejandro Sabella ha dado muestras de ser un gran ser humano, y un gran profesional (¡los llevó a ganar la copa!), yo reprocharía su ambición, con un ala se hubiera podido tocar el sol.
domingo, 9 de mayo de 2010
Los partidos épicos...

...son el alimento... la razón por la que quien gusta de ver fútbol, de jugarlo, puede aguantar trecientos malos partidos e injusticias devastadoras. Hoy hubo un partido épico más. Hoy los hinchas del fútbol recargamos gasolina.
Tal como la semana pasada, Argentinos está abajo en el marcador. Sin embargo, hay diferencias considerables: juega en casa y se encuentra dos goles abajo frente a un canchero Independiente, que -cómodo con el resultado- desperdicia oportunidades; faltan diez minutos y necesita ganar para asumir la punta del campeonato. Ante todo, juega mal, con sopor colectivo choca contra el muro de un rival que parece no querer liquidarlo.
Hasta ese momento, empezando desde el "empate olímpico" de Nuñez, el flujo del partido, emocional y futbolísticamente lo usan a los rojos. Pero sigue perdonando.
Llega el minuto 36, "matar o morir" es la consigna del "Bicho". Y entonces empieza a matar. Produce el 3-2 por medio de un cabezaso de Pavlovich (suma otro, anotó el primero). El centro es obra de un jugador recién ingresado. Borghi otra vez mete mano precisa.
Entonces se juega a matar más, se descubre en defensa, juega hacia el empate y mete gente en el área. Independiente llega una vez más de contragolpe, mano a mano, lo desperdicia.
El que no hace los goles los ve hacer.
Mondongo en el área, queda la pelota casi a la altura de las cinco con cincuenta, remate y adentro. Es el minuto 40, y el partido se acaba de empatar. Las tribunas gritan el gol y lanzan a la vez el empuje de terminar la misión; los rojos se preguntan qué acaba de pasar. Tanta comodidad mata. Gallego ahora tendrá que responder por haber sacado del terreno al mejor jugador de su equipo.
Minuto 46 y treinta, mondongo en el área parte dos. Calderón, soldado de cuatro décadas, mete espalda y cede la pelota atrás pelota, Caruzzo remata, la pelota roza un defensa rojo y Gabbarini la ve pasar. El sueño se traduce en histeria gloriosa, la colectividad de los insectos estalla: 4-3. No se puede creer, pero a la vez sí; una semana atrás volteaba de visita un partido complicado. Esta vez en su casa, voltea uno más. Uno para los libros.
Independiente no celebra este hecho, más lo llora por tan dura derrota; un Estudiantes agobiado por la expulsión de su capitán (vaya uno a saber que lo poseyó para actuar así) tampoco. Con el empate a ceros con Central, cede la punta y enfrenta Copa Libertadores durante la semana.
A Argentinos le queda visitar el Tomás Ducó y vencer a Huracán para ser campeón. Depende de sí mismo, después de la épica, para dar la vuelta.
Resulta alegre pensar en la promesa de una última fecha espectacular.
Alejandro Pérez E
jueves, 6 de mayo de 2010
Sobre lo homosexual en el fútbol.

A nivel de anécdota introductoria a este blogazo expongo un canto que surgió de las tribunas el domingo pasado:
Vos sos de la Paternal
Vos sos un homosexual
Más allá del básico humor macho, que retomaremos más adelante, si algo es interesante de esta foto es que permite formular teorías y "tocar" temas poco "tocados". Expondré las teorías que a mi se me ocurren, y tocaré los temas que estas involucran.
Primera: el irregular desempeño de Ibrahimovic en la temporada "puede" obedecer a que Piqué -a pesar de ser excelente futbolista- es un cruel novio. Es debatible pues si algo demuestra la forma en que se toman la mano es que son dulces los dos.
Segunda: dentro de un equipo de fútbol exitoso como el Barca F.C., bien puede ser útil contar con una pareja sentimentalmente involucrada; por aquello de la cohesión de grupo. Llevan 93 puntos en la liga y bajo ningún aspecto se les puede llamar fracaso.
Tercera: tener una pareja sentimentalmente involucrada dentro del plantel hace daño; el año pasado, sin ninguna relación confirmada fotográficamente se llevaron el triplete. Este año y esta foto después: eliminados de la Champions y de la Copa del Rey.
Cuarta: no hace mayor diferencia tener -o no- parejas dentro de los 11 titulares..
Las reacciones que suscita la foto ameritan disección también. Son de sorpresa, y risa. Tomo por ejemplo las mías: primero me río, por el típico básico humor estilo "pártete galleta" que no me hace un racista, pero tampoco una buena persona; y luego pienso. Y bueno, da risa, nadie se lo espera. Pero si se piensa bien, habiendo una tendencia creciente de homosexuales a declararse y aceptarse por todo el mundo, no debería ser tan extraño. Ricky Martin después de llenarse los bolsillos vendiendo su imagen de "target mujer" decidió abrir su condición al mundo. Anótese: el humor macho decía desde hace tiempo que era homosexual. El hecho es que ya es millonario, es incluso papá; bien por él, no tiene nada que perder y todo que ganar. Le faltaba la libertad.
Puede ser otro elefante blanco en el living del fútbol. La homosexualidad en el camerino. O puede que no suceda en absoluto y este sea un caso aislado. La verdad nadie la sabe. El gremio futbolístico, por la mística de camaradería que maneja no "puede" involucrar el sentimiento de amor, ¿o sí? "Puede" ser conflictivo para los intereses del grupo, ser desequilibrantes como presenta la teoría dos, y vale repetir justo ahora que todo esto es pura y barata teoría y opinión media-tinta que concluye así...
Pienso que en el gremio de los futbolistas debe ser complicado ser homosexual. Debe ser un medio muy opresor -sin ser el único, claro está-, y bajo esta óptica quizás Piqué e Ibrahimovic sean quienes hayan roto ese molde. Un descuido así en el país cuna de los "paparazzis españoles", parece de adrede.
Si ese fuera el caso, el Barcelona sería un club digno de admiración por un motivo más allá de su tremendo fútbol. Habría sentado las bases para que sus jugadores se sintieran libres de ser ellos mismos en todo sentido.
¿Acaso no nos gusta la libertad?
lunes, 3 de mayo de 2010
Sobre el Argentinos de Borghi en el Gasómetro

Desde "la popular" de San Lorenzo el partido luce visible, permite un análisis completo. Cuando traté de seguir un partido desde las tribunas populares en Bogotá la cosa fue distinta, no vi realmente nada del juego.
A grandes razgos, el partido transcurrió dividido en dos tiempos, obvio. Me refiero a que fueron diametralmente opuestos. En el primero parecía que Argentinos empezaba con empuje, pero después de los primeros 10 minutos fue San Lorenzo el que tomó la pelota; sin mucha ductilidad, pero con ánimos y empuje dominó las acciones del minuto 10 hasta el 45, anotando un gol al minuto 40 (tras remate de Bordagaray y rebote de Peric, Alfaro la encajó en la red) y atropellándole momentáneamente el sueño de campeonato al Bicho.
Argentinos sorprendía porque más allá del oficio sin fin de Mercier, otorgó la pelota dando la impresión de ser un equipo sin pretensiones de título. Y no, no lo era. Ortigosa tuvo un par de apariciones, como es costumbre, pero el equipo lucía estancado. Por las huestes azulgranas, el Burrito Rivero fue importante en la contención y en el armado del juego de San Lorenzo. Resultó ser -sin que esto sea sorpresa- el más claro con la pelota..
Para la segunda mitad las cosas cambiaron radicalmente. El burrito Rivero, quizás cansado, o protegido en su primer partido después de retornar de una lesión dejó el terreno. Dio paso al uruguayo Pintos y la verdad fue difícil determinar qué misión tenía: ni marcó bien, ni produjo ataques. Hay que aclarar que con la salida de Rivero el Ciclón pareció caer en amnesia colectiva, en parte por su culpa, y en parte porque para la segunda mitad el Argentinos de Borghi había ya caído en cuenta de que había un campeonato por luchar, y un rival que había hecho mucho gasto en la primera parte.
El técnico del Bicho no se mantuvo quieto y envió dos substituciones al terreno: Pavlovich y Dominguez entraron, y no desentonaron. De hecho, si con algo cumplieron fue con potenciar el agudo instinto goleador de Ismael Sosa, que se vistió de verdugo del Ciclón, empatando el juego a los 21 del ST y luego, poniendo el sello final, con una gran definición a los 40 de ST. Dominguez serviría el centro para el primer tanto, y Pavlocich se encargaría de inquietar la frágil defensa de San Lorenzo para abrir espacios a Sosa. Ambas jugadas surtieron tremendo efecto y dan testimonio de lo bien que se repusieron un equipo y un técnico de un horrible y pasmoso primer tiempo.
Así pues, los hinchas de la paternal estallaron en fiesta, independientemente del hecho de saber que Estudiantes ganaba también. Para ellos --claramente- este equipo es un fiel representante de lo que les gusta ver, y la verdad que para quien admira el buen fútbol, más allá de la camiseta, fue muy disfrutable.
Desde la popular de San Lorenzo la gente no dejó de alentar, para nadie era un secreto que Argentinos había sido en general el mejor equipo, así que los cantos siguieron, sin enfocarse mucho en la performance del equipo. Y la banda de los ninjas casi no se va, en medio del júbilo de haber sacado A en un partido áspero, de visita en una cancha dura como el Gasómetro.
Alejandro Pérez
Suscribirse a:
Entradas (Atom)