Entre argentos y teutones se disputó el partido de hoy. El 4-0 es un pisotón al ego y a la táctica maradoniana de los besos y lo cariños. Faltó equipo, y cabeza, distribuir mejor las piezas; faltó dibujo táctico. La profecía de que Maradona no tenía lo que hacía falta se confirmó.
Confió el diego, después de irse abajo temprano, en que sus muchachos revertirían la tendencia. Pensó que algún rebote, como en el pasado, se convertiría en el gol del empate. La verdad es que Argentina salió a buscarlo, se vio más sólido -de como había jugado al inicio-, pero por más la zaga alemana pequeños fallos, nunca se vio comprometida seriamente. A las grietas, al empuje argentino, a los remates de Higuaín y Di María respondió Neuer. Grandote y sereno.
Alemania salió a devorar, a quebrar la máquina de confianza Argentina y lo logró muy rápido. A los tres minutos ya celebraba, y el diego se preguntaba ¿y ahora? Por el lado de Otamendi llegaron repetidas veces, pero aun así lo 'bancó' hasta faltando 20 minutos en el juego... justo después del segundo gol. Poco puso hacer ya Pastore, y quedó el hoyo defensivo. Llegaron dos más.
Una máquina alemana pasó por encima de las individualidades enormes de la Argentina. Pinta como la más seria candidata a llevarse el título. Después de encajarle cuatro goles a Inglaterra y Argentina, el rótulo es mera perogrullada..
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