
Consideraciones Previas
El primer día del mundial inició con una celebración modesta y rápida. Muchos telones, música, artistas africanos, y claro, la triste ausencia de Mandela. Desde el canal -en el que paso tiempo estos días- se escucharon voces fuertes de reproche a la celebración: a muchos les pareció barata y pobre.
Pensaba, y pienso aún, esas opiniones como envalentonadas, si bien en su mayoría fueron basadas en las recientes y grandilocuentes celebraciones llevadas a cabo en Buenos aires para el bicentenario.
Se dice que las comparaciones son odiosas. A mí todavía me persigue la inauguración en el 2001 de la copa América en Locombia, y la narración segundo a segundo de Willy Vinasco. Después de esa experiencia, todo es ganancia en términos de aperturas y clausuras. Asumo, por otro lado, que los esfuerzos de show se enfocaron en el día anterior. En la música de las estrellas mundiales mezcladas con estrellas locales y africanas.
El hecho de fondo es que más allá de lo "económica", la ceremonia dio inicio a la copa. Ya era hora, menos reportes insulsos, más fútbol.
El partido
Salieron entonces, una hora después de terminar la ceremonia, los equipos al terreno. La espera terminada, la piel de gallina. Confieso que me gustaba más cuando el mundial abría con el equipo campeón. Queja menor igual, lo importante era el partido. Y no decepcionó.
México planteó un inicio feroz, asomando peligrosamente desde el minuto 1ero, especialmente recostando el ataque por el lado derecho. A Sudáfrica le tomó 15 minutos asociarse (léase ligar dos pases seguidos). El dominio azteca fue claro, pero no capitalizó en gol. De los 15PT a los 32PT Sudáfrica despertó, subió sus líneas, trató de fluír más, y el juego ganó en dinámica. México, luego de asimilar la respuesta Bafana, retomó las riendas con dos claras oportunidades al minuto 32 y 34, pero de nuevo, sin fortuna. El dominio fue de ida y vuelta, pero era innegable que lucía más fuerte y determinado el equipo azteca.
Al pitar el juez el final del PT, quedóme la sensación de haber tenido un primer tiempo interesante por sus cambios de dominio, y la promesa de un segundo tiempo mejor. No me equivoqué.
La segunda mitad presentó un Sudáfrica más correlón y determinado. Méxicó no defendía con órden, en línea con su idea de ser el que proponía y atacaba, pero fue sorprendido y pagó el precio. A los 10 minutos Dikgacoi explotó un espacio para colar un gran pase, que encontró a Tshabalala. Este, tras un toque, remató sin perdón a un dubitativo Conéjo Pérez. 1-0 se puso arriba Sudáfrica, golpe fuerte para México que había atacado con más volúmen, pero hasta ese momento sin resultados o recompensa.
Durante un lapso de 10 minutos México lució golpeado y perdido. Aguirre hizo cambios y le dieron resultado. Los Bafana no aprovecharon el momento más débil de México, no ampliaron la diferencia, y ya se sabe el resultado. Al minuto 33ST, tras un tiro de esquina jugado corto y un centro al área, la defensa sudafricana se distrajo(increíble achique terriblemente ejecutado), el balón quedó en pies de Rafa Márquez y con sangre fría anotó el empate.
Justo empate. Ninguno era superior. Y ahora el partido tenía dos goles, y 12 minutos por delante. Hinchas felices.
El final mostró un ping pong tímido. La más clara opción de desequilibrar de nuevo el marcador vino para los Sudafricanos, que vieron como el palo derecho de Pérez les negó la segunda celebración. El palo y la tímida definición del delantero Bafana, esa opción tenía que ser gol.
Poco después vino el pitazo final, y ambos equipos deben ahora esperar, con un punto cada uno, el resultado de por la tarde. Si llega a haber ganador entre Francia y Uruguay quedará muy bien ubicado. Si se empata, qué grupo queda por disfrutar.
Primer día, primera parte. Éxitos. Qué siga la fiesta.
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