jueves, 2 de julio de 2009

Los hinchas del globo y las cábalas para evitar “pinchar”..

Al frente de la tienda oficial del club, sus espesas gafas se pierden en las camisetas que dispuestas reposan en vitrina. Luciano tiene 76 años y es socio vitalicio, vino a averiguar sobre las entradas disponibles para la final del domingo. Parece un niño, y sonríe cuando se le pregunta sobre Huracán, y las cábalas que siguen los hinchas para influir en el resultado.

“No tengo ninguna”, responde, “a menos que no cobrarle a mi hijo la entrada que le compro, si ganamos, clasifica como cábala”. Luciano es un caso atípico de hincha del globo, que a diferencia de otros miles, dice no tener cábalas mientras sigue al equipo.

A horas de la gran final del futbol argentino, dos hinchadas disputan una lucha
contra el tiempo y el destino. Las elecciones legislativas atrasaron el encuentro que definirá el campeón, pero la espera es cada vez más corta. En la antesala al juego, ningún hincha del globo quiere romper su rutina exitosa. Esa que directa o indirectamente, con o sin emergencia sanitaria, ha llevado al club a lo más alto de la tabla a una fecha de apagar las luces del clausura 09.

Alberto supo que su destino este año era no ir a la cancha desde la 7ma fecha, cuando Huracán goleó en el Ducó 3-0 a Lanús. No se arrepiente: “si funciona hay que mantenerla, y esta ha funcionado”. Siguiendo la regla no escrita de los técnicos sobre como “a equipo que gana no se le toca”, los hinchas juegan su propio partido interno con sus propios elementos que balancear.

Cacho, de 70 años, sigue a Huracán desde que de niño, caminando por Avenida Caseros, vio el estadio a lo lejos y se enamoró. Este año su rutina ha sido muy específica. Desde que se supo candidato a celebrar título, todas sus visitas a la cancha tienen un patrón de comportamiento calcado: las mismas 4 personas van a la cancha en el mismo auto, tomando las mismas calles y asistiendo a la misma tribuna.

Su nieto tiene 10 años, es fanático enfermo del globo, pero para su mala fortuna, la cábala del abuelo le impide acompañarlo a la cancha. Rompería el ritual, y podría costarle muy caro. Nadie quiere perder al amor de su abuelo. Por su parte Pepe, hermano menor de Cacho y miembro del club de 4 pasajeros, dice que jamás lleva la camiseta del club a los partidos, ya que cada que lo hizo contó con mala fortuna.

La costumbre de adquirir un lugar específico desde el cual ver el partido es algo religioso para muchos, pero se pone en riesgo cuando asiste mucho público. Es más fácil conservar el lugar cuando no va tanta gente, y cuando se gana y se aspira a un título va mucha gente. Este es un riesgo que hay que correr. Hay hinchas que cambiaron platea por la tribuna de Bonavena, y al cambiar la suerte de Huracán, establecieron la cábala.

Para Alfredo Néstor, quien emite la audición partidaria Globo de mi vida, las cábalas existen pero en el futbol de hoy no hacen mayor diferencia: “el fútbol de hoy es distinto, tener un mejor equipo no te garantiza ganar. Las características de juego, y el mismo balón influyen más que cualquiera de nuestros comportamientos como hinchas”.

Agrega que no tiene cábalas, pero que su mujer “se enrolla la misma camiseta en el brazo derecho cada que ve los partidos del globo”, y que desde que Cappa dijo que el fútbol de Huracán debía verse con elegancia, un compañero suyo viste un blazer de corderoy durante los juegos. Lo tendrá puesto el domingo, en la cancha o fuera de ella.

Periodistas partidarios evitan cubrir ruedas de prensa, por cábala. Gente deja de trabajar, por cábala. Si funciona, no lo toque. Implique lo que implique.

Familias enteras comparten el rito, así les implique separarse en un momento dado. Gustavo cuenta que toda su familia va a la cancha, y que con ella se encuentra allá, pero que el trayecto hacia el estadio lo hace solo, escuchando música para completar su ritual: “me mentaliza”. Comparte que uno de sus primos usa la misma ropa en todos los partidos: campera, gorro, pantalones, nada cambia. Eso sí, lava la ropa con la necesaria regularidad, en especial en estas épocas de emergencia sanitaria.

No es difícil imaginar que los hinchas de Vélez siguen sus propias cábalas, que en naturaleza no deben ser muy distintas. Incluso se puede visualizar a hinchas de San Lorenzo aplicando “anti-cábalas”, después de todo nadie quiere ver a su clásico rival celebrar. Lo cierto es que alguno saldrá ganador, y celebrará sus aportes psíquicos, y
alguien saldrá perdedor, y frente a la adversidad, podrá culpar a la Kriptonita.

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