jueves, 7 de agosto de 2008

Mario

Pérez explora la relación de Mario Vanemerack con la pasión y fe Cristianas exponiendo como Él, y sólo Él sufre por todos los pecadores azules… Sirviendo la mesa de críticas a un conjunto de medios hipócritas y una sociedad torcida que tontamente delega al fútbol su escenario educativo.


No dejes que tu pasión te lleve al suelo Mario, quizás tú no tienes el poder de resucitar.

Tu trabajo es sólido, es serio, tomas en corazón que un Club así necesita de más que un técnico. Necesita de un hincha, necesita de alguien que trasmita a las tribunas que si el equipo pierde, él pierde. Alguien a quien le duela personalmente. Ahora bien, debe haber límites a tus arranques, pero no sé cuales son, pues siento que tus arranque son mis arranques. Dentro, al perder, quiero patear la puerta, quiero mal-palabrear al juez (si se lo merece aún más). Todos queremos en el fondo, pero sólo tú lo haces y pagas, y seguirás pagando por ello.

Por fuera, el mundo de lo correcto políticamente te reprocha, te dice salvaje y maleducado, loco y demente; pero nosotros, los azules dolientes de título y espíritu, no te juzgamos, te compadecemos por la avalancha de estiércol que recibes por ser como el resto de nosotros y más. Por ser ese que jugó para Millonarios, se enamoró de Millonarios, lo adoptó como suyo, y ahora, años después, como técnico lo conduce.

¿Implica eso que escribo que siempre esté de acuerdo con lo qué haces con el equipo? En absoluto. ¿Implica que no te he mal-palabreado? No hay manera. ¿Implica eso que actuaría como tú o pensaría en hacerlo alguna vez? No hay manera DOBLE. ¿Implica eso que te respeto porque hacía mucho nadie mostraba tan abierta y locamente ese dolor maravilloso que es ser azul? Sin duda.

Yo te apoyo en silencio, y en esta columna, pero puedo hablar sólo por mí. Soy un extraño apóstol al que se tildará de irresponsable, uno que no te considera un profesor, que te considera un técnico-hincha, una especie rara, una especia perseguida y ejecutada por su desbordante actitud. Casi como un hombre lobo que hasta ahora tiene al equipo luchando clasificación en uno de los torneos más bravos en años.

Mario, cometes el pecado que todos quisiéramos cometer, y por ende, lo anulas. Verte enloquecer más que yo sólo me hace sentir mejor, y por ningún motivo me hace querer golpear a alguien, destruir algo. Eres el redentor, por tus pecados el resto salvados estamos sabiendo que ese que maneja al equipo tiene las “agallas” para hacer saber cómo se siente, cargándose a cuestas en el proceso, la sanción más dura hasta la fecha para un técnico en Colombia. Una puerta, un locker y una reincidencia te otorgaron esa distinción. Eso, claro, y tu incontrolable pasión.

Puede que exista algo como ganar un título de manera más clásica y tranquila, pero cuando estamos jugando con dos décadas sin títulos del equipo más ganador de este país, ¿Me hablan de protocolo y glamour?

Pero claro, hay que pensar en grande, hay que pensar con responsabilidad y con la sociedad en la cabeza… ¿Qué pensarán los niños? ¡No más Violencia en Colombia! Ojala los violentos de este país se limitaran a romper puertas que luego TENGAN que pagar de un sueldo junto a una poderosa multa. No hablamos de chantajes ni machuques cómo los que día a día vemos en el poder, hablamos de una multa legal, “lo rompes, lo pagas el doble, X veces si quieres”. Un técnico de fútbol, repito, es un técnico de fútbol, no un profesor, no un multiplicador de paz. Eso no viene en el contrato. Claro, quizás en el contrato dice que el técnico tiene que ser embajador de la institución. Bien, si la institución lleva años en el dolor y frustración, ¿porqué no representarla con dolor y frustración? ¿Muy cierto para admitirlo? Seguro que sí, es el pecado de las relaciones públicas, pero sólo por ser verdad, sólo por ser una representación fiel.

“El fútbol, es así” dicen los futbolistas, los periodistas, y esto no es gratis, es que EL FUTBOL ES ASI. Lo lindo y lo crudo, lo idealizado y lo que a fin de cuentas es real.

La educación, el ejemplo, por eso te reprochan y quieren adiestrar a las patadas eléctricas Pavlovianas. Porque tú Marito, representas el peligro de alguien demasiado apasionado por algo. El peligro que esa pasión desbordada se salga de control, de que sea pegachenta, y como un fuego en bosque seco se propague por las masas que los mismo canales que te atacan mantienen ignorantes. No queremos que denuncies nuestras falencias de educación Marito, no queremos que desnudes nuestros vacíos sociales, por eso te tenemos que condenar, pedir que recapacites, de que dejes de ser tú. Que te comportes…
Por eso tendrás que a fin de cuentas alejarte, eres así y no vas a cambiar, quizás todo esto va para pedirte que no lo hagas, cambiar.

No tendrás otra opción que irte, repito, pero cuando eso suceda ojala hayas metido a los jugadores en el arca en el que navegamos, en un río muy revuelto, el resto de nosotros. La tribu de animales azules de la cual indudablemente siempre harás parte.

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