Las dos figuras más grandes en jamás honrar a los seguidores colombianos con su presencia y triunfos en la gran carpa se han enfrascado en una lucha callada. ¿De qué es esto muestra? Tristemente, de que el nivel de inmadurez de nuestros peloteros alcanza proporciones tan absurdas que llega a representarnos como lo que somos, una nación incapaz de comunicarse respetuosamente, dividida por plata y regionalista por joder.
Usted como ser humano debe tener algo claro en su cabeza, la lección primordial de la vida es no pedirle peras al Olmo, ya que no las da. Así pues, cuando la gente de un Olmo se comporta como gente de ese Olmo no hay de qué sorprenderse. Las cosas son como son, la gente es como es.
Nuestro país derrocha talento y belleza pero se parte en 37 opiniones irreconciliablemente mal expresadas a causa de regionalismos y total carencia de comunicación respetuosa. Si algo debemos cambiar es eso, es saber establecer las reglas del juego bien, saber hablar, saber escuchar. Suena básico, pero cualquier cosa básica encuentra complicaciones cuando enfrenta intereses, económicos o de cualquier otro tipo.
El microcosmos de Colombia, el Olmo, ahora salta a la luz a través de sus dos beisbolistas íconos. De sus familias, de sus valores, de sus intereses. Inocente aquel que creyó que nos salvábamos al menos en esa Base. Un reportaje norteamericano, difícil de proponer como mentiroso (a pesar de lo que el creíble Don Edgar Perea dice), nos pone una verdad de frente, hay confrontación, hay desconfianza. Hay un lado y hay otro, viendo las cosas de manera tan distinta que no se quieren sentar a hablar. Uno siente que hay malentendido, el otro siente que hay ofensa maliciosa.
Cuando los reportes salieron a luz (http://sports.espn.go.com/espnmag/story?id=3356524), los fanáticos colombianos a quienes nos importa el béisbol, entramos en un pequeño trance mental. Nos preguntamos por unos segundos cómo era eso posible. Luego nos dijimos “ah”, y la ecuación estaba resuelta. Ciudades distintas, ciudades rivales, y plata de por medio. Tan predecible como expuesto cierto. El cliché expuesto, el cliché cierto. Que mala cosa.
El béisbol en Colombia está condenado así, porque ellos son nuestra esperanza de verlo crecer. Sin los dos campeones mundiales unidos como un frente este deporte seguirá corto en el país, dejándose a sus raíces ultra futbolísticas. No digo que tenga nada de malo el fútbol, pero en mi corazón tengo espacio para más de un deporte. A pesar de la inmadurez de los futbolistas colombianos sigo hincha del fútbol colombiano, pero quería en el baseball ver algo distinto. Le pedí peras al Olmo, y él respondió con lo mismo. Obvio.
El delirio de poder, de importancia. El orgullo nos va a acabar. Aplica en las oficinas, aplica en los gobernantes, aplica en los hogares. No ver lo importante.
El sentirse parte de un momento histórico único, en que dos grandes ligas colombianos, ambos ganadores de anillo podían impulsar al deporte en su país natal a otro nivel, parece que nunca sucedió. Una pera grandísima.
Ahora, con la controversia más que abierta, luchándose en la misma división, y batallando contra inicios más que negativos de sus equipos veremos qué tanto pueden revertir una posición en la que jamás habían estado. Una posición que los mira en lo deportivo y en lo extra-deportivo. Enfocados en la adversidad de situación deportiva y pública.
Ha pasado un mes de temporada y los números exponen que ha resultado difícil llegar a un nuevo equipo con altas expectativas (ambos lo hicieron) y ver resultados mediocres. Edgar batea de .280, 11 puntos menos que su promedio vitalicio, con 3 jonrones y 18 carreras impulsadas pero lleva ya tres errores defensivos. Orlando rodea un .209 de promedio con Un jonron y 5 carreras impulsadas con un error defensivo. Al bate realmente callado, sólido en su defensa.
No podemos decir que son causantes de los malos inicios de sus equipos pero así resulte atrevido, ese mico en la espalda debe ser difícil de ignorar: No están produciendo al nivel de sus capacidades. Confiamos en que, siendo peloteros de increíbles talentos ofensivos y defensivos demostrados en el pasado reciente, regresen a sus fueros y hagan parte de las razones por las cuales fueron llevados a estos equipos. Dar Hits claves y entregar ritmo a sus escuadras. Faltan todavía 5 meses de béisbol.
Pero mas temprano que tarde deberían, sólo como consejo, recordar la gran escena, darle importancia a lo importante, aclarar sus mentes, sentarse, respetarse. Insúltense primero si quieren, pero háganlo y después escúchense. Lleguen a un acuerdo, son adultos.
Son Iconos.
Podría en algo ayudarles a recuperar ese ritmo perdido y darse bien a sus equipos e hinchas.
Y darle algo de ejemplo a este país… e impulso a este genial deporte que tan bien saben practicar, y sólo por callar ciertas bocas, peras al olmo.
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